EE.UU., 2013, 106 min. Jim Mickle.
Una novedad
que entra con buena crítica y que se trata de la versión norteamericana de la
mexicana “Somos lo que hay”; una película lúgubre que nos cuenta la historia de
una familia particular y solitaria hasta el extremo.
La cinta se
desarrolla de una forma correcta, con buenas actuaciones por parte del reparto.
El guión ofrece novedades respecto al panorama actual dando un toque diferente
al género.
Realmente la
película en sí misma te va dejando indiferente y en su desarrollo no engancha
ni asusta en absoluto, pero analizándola en su globalidad puede dejarte un
mejor sabor de boca, sobre todo después de ver el final de la misma.
Un señor
introvertido, raro, violento, religioso en demasía, con dos hijas y un hijo
menor en una casa de campo algo retirada de la ciudad. Hasta ahí todo quizás
normal hasta que alguien del pueblo mete las narices y descubre un misterioso
secreto…
Es para verla
y enriquecerte con otro tipo de género dentro del canguelo, en este caso un
miedo que sin llegar a extremecerte te deja inquieto en ciertas escenas por lo
brutal y lo insano. Aunque repito que no es lo mejor del año, eso seguro.
Lo mejor: la historia en sí, las actuaciones,
el final.
Lo peor: no pasas un mal rato impactado por lo
que ves. Es una película entretenida aunque el transcurso, el desarrollo, el
tronco en sí aburre a veces un poco.
Nota final: 6,2

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