Irlanda,
Reino Unido, 2012. 110 min, Scott Derrickson.
Otra más de
casa/s encantada/s, con el toque británico del director pero filmada en los EE.
UU.
Un escritor
de éxito venido a menos quiere volver a ser top como antaño, sus recursos
económicos comienzan a mermar y para ello está decidido a escribir acerca de
unos crímenes sin resolver. Una niña desaparecida y una familia asesinada en
una casa es el escenario esta vez, y allí se muda con su familia.
El metraje
encontrado (found footage) es una opción acorde con el perfil de la película.
El desarrollo y la forma de presentar los acontecimientos evoca con fuerza a
VHS.
Quiere
resultar enfermiza y lo consigue. Usa sonidos extraños que dejan al espectador
confuso y tenso. Hay una escena en la que la redundancia cíclica de un sonido
mecánico acompañada por una melodía tipo Doors en Apocalipse Now que hacen que
el film gane en calidad y brillantez mística.
El recurso de
los niños siempre aporta una tensión diferente (The Children por ejemplo), y en
esta obra da uso de ellos sin llegar a ser reiterante.
Me gustan los
personajes que conforman el matrimonio, sus diálogos, coherentes y nada
forzados dan un toque de verosimilitud al rodaje que me llama la atención.
Nada más que
recomendarla y esperar que os inquiete porque esta mercancía es completamente
correcta para su visionado.
Lo mejor: la
historia, la música y la fotografía. El final, diferente a otros, no es lo que
esperas, y queda abierto.
Lo peor: no
llega a la excelencia ya que asusta pero no sobrecoge. La actuación de la niña
es mejorable.
Nota final:
7,9

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