EE.UU. 1982,
77 min. Amy Holden Jones.
Slasher
típico de principios de 1980 donde la vorágine de películas de este tipo
comenzaba a expandirse (viernes 13, la noche de Halloween, Maniac, etc.).
Las chicas
del equipo de gimnasia del instituto quedan para hacer una fiesta pijamera en
casa de una de ellas (cervezas, fumar maría… lo típico). Pero un inquietante
prófugo al que parece habérsele ido la pinza totalmente merodea por la zona con
una furgoneta.
Tetas, tías
en pelotas y sangre, todo en moderadas dosis acordes con la época y acompañado
de una banda sonora un poco precaria, todo sea dicho.
Aquí hay
muertes y rollo de instituto añejo con poca comida de coco en el argumento con
tal de que se le de salida al trompo eléctrico cada 10 minutos. Las actuaciones
son cutres y la verosimilitud bastante mejorable.
En fin, se
trata de un clásico en Norteamérica que aquí no ha sido muy comercializada y
que hay que conocer, más que por su calidad, por la cultura slasher, ya que las
que hay ahora, han mamado de sus ancestros.
Nota curiosa: el vecino siempre aparece dando un
susto y mata caracoles con un hacha. Quizás haya más de un colgado aquí.
Lo mejor: me quedo con la esencia pura
ochentera de asesino desquiciado. Mata todo lo que pilla. Alguna muerte es
aceptable.
Lo peor: malas actuaciones, argumento cutre
salchichero, el psicópata es poco creíble y la música con ese saxo a veces me
parece más cómica que tensa. Sustos ya manidos.
Nota final: 5,0

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