2008, España, Gonzalo López-Gallego. 120 min
Un trayecto en coche, parada en gasolinera, cononces a
alguien, y a partir de ahí empiezan los incidentes. Son la base de esta
película… y de otras muchas (Matanza de Texas).
En este caso el protagonista se dirige a ver a una chica y
se pierde en un laberinto de montañas y carreteras secundarias donde cree
encontrarse sólo y perdido. Obviamente no va a estar solo. El bosque alberga
más de una desagradable sorpresa para el forastero que se adentre en él… allí
está la mismísima muerte.
La película goza de los elementos característicos del cine
español en cuanto a fotografía y actuaciones, algo que lamento e influye en mi
puntuación.
Las actuaciones no naturales y forzadas nos
acompañarán en el desarrollo. Los intentos del director por hacer escenas
místicas aquí, me resultan salidos de tono, y quizás el motivo para continuar
frente a la pantalla sea conocer un posible desenlace que nos deje con el
cuerpo frío.
Bien, esto no ocurre.
Me dejé guiar por críticas que me animaron a elegirla para
una sesión regada con humo y licor, menos mal, porque estos dos últimos elementos fueron
amortiguadores del plomazo que vi.
Lo mejor: bien
rodada, buenas tomas, buenos paisajes.
Lo peor:
actuaciones, desenlace, guión, la globalidad de la película en sí misma.
Nota final: 3,0
