Italia, 1987. 90 min. Michele Soavi
Película retro en plena vorágine ochentera con un
presupuesto ciertamente reducido que se acopla plenamente al género Slasher que
dominaba desde principios de la década. En España se estrenó bajo el nombre de Aquarius.
Una obra de teatro, unos actores de poca monta y un director
sin escrúpulos están cercanos al estreno con un apoyo económico muy precario.
Los ensayos se realizan en un viejo edificio donde prácticamente pasan allí
jornadas maratonianas para llegar a tiempo a la fecha.
Con esos ingredientes podemos meter a un auténtico psicópata
que se haya interno en un sanatorio mental bajo escasas medidas de seguridad y
ya tenemos producción.
Aunque al principio el espectador pueda percibir que se
trata de una película más de low cost por los pésimos trabajos del reparto y la
mala calidad de las tomas de cámara, poco a poco y a medida que nos adentramos
en la acción la cinta va añadiendo interés al visionado tornándose interesante
incluso a ratos.
Violencia, estética y música de la época y un asesino
impasible protegido por una máscara que da lugar a una fuerte inquietud, por su
falta de expresión y frialdad a la hora de matar.
Me ha parecido digna de ver, incluso disfrutando más que la
primera vez que recuerdo la alquilé en el videoclub de mi barrio con un amigo
debido a que en la carátula tenía el señuelo de presumir de haber ganado el “premio
del miedo”… interesante al menos.
Lo mejor: la
violencia, el director, me gusta su papel, ese sí lo hace bien. El Slasher-búho,
la música, el escenario donde se desarrolla todo.
Lo peor:
actuaciones forzadas, ambiente poco creíble, tomas mal hechas, no aporta mucho
más. El final es poco creíble
Nota curiosa:
Willi, el conserje del teatro, es un personaje. En alguna toma se ve a uno
pestañear.
Nota final: 6.0

No hay comentarios:
Publicar un comentario
añade un comentario a la película